Beneficios que demuestran que educar en emociones es esencial para formar niños felices

Muchas veces recibo consultas de padres muy preocupados por los resultados académicos de sus hijos.

 “Me gustaría que mis hijos hablaran por lo menos 2 idiomas”

“Quiero que traiga buenas notas a casa”

“Mi hijo debe ser bueno en matemáticas, como su hermano”

Vale, vale… nos preocupamos mucho por el futuro y la educación de nuestros hijos, pero ¿acaso tener una carrera universitaria y un máster y además hablar 2 idiomas implica ser un buen profesional?

Distintos estudios demuestran que las personas con alta inteligencia emocional tienen más éxito en su negocio, son capaces de liderar con empatía, tomar mejores decisiones y además de todo ello, son más felices.

Si te gustaría saber qué es la inteligencia emocional no te pierdas este post.

Debemos tener en cuenta que una buena educación debe englobar el desarrollo integral del niño, abarcando desde la parte cognitiva, la parte motriz hasta la afectiva. Esta última es la que a veces como padres y maestros nos olvidamos de su importancia, pero es que los beneficios de educar en emociones son muchos:

  1. Mejora el bienestar emocional:

Si un niño conoce lo que le está pasando, entiende sus emociones y sabe gestionarlas, tendrá menos posibilidades de sufrir ansiedad, rasgos depresivos y desequilibrio emocional.

  1. Favorece la gestión de emociones negativas:

Cuando un niño aprende a reconocer que está empezando a sentir ira y tiene las estrategias necesarias para gestionar esta emoción, aprenderá a expresar la ira de forma adaptativa, sin llegar a la explosión y volverá a un estado de equilibrio más rápido.

  1. Desarrolla la automotivación:

La motivación de los hijos no debe depender de nosotros, más bien, como padres debemos ayudar a que nuestros niños conozcan sus debilidades y fortalezas, que aprendan de sus logros y que desarrollen atribuciones de éxito y fracaso de forma adaptativa. La motivación está ligada a la autoestima, al autocontrol, al manejo de emociones negativas, a la actitud positiva, etc. Todas estas variables están relacionadas con la inteligencia emocional.

  1. Fomenta la creatividad

Tener una alta inteligencia emocional implica ser más flexible, abierto a otras perspectivas y a tener un pensamiento divergente (fuera de lo común), es decir, variables muy importantes para el desarrollo de la creatividad.

  1. Favorece una autoestima sana:

La autoestima es la manera en la que nos valoramos a nosotros mismos. El autoconocimiento, la autovaloración, el autorespeto, la autoconfianza y la autoaceptación positiva de uno mismo se fomentarán con una educación emocional diaria.

  1. Desarrolla la asertividad:

A través de la educación emocional el niño aprenderá a defender sus derechos de forma pacífica y sin enfrentamientos violentos. El desarrollo de la asertividad permitirá que el niño exprese sus emociones, necesidades, pensamientos y opiniones de manera honesta y abierta.

  1. Favorece la toma de decisiones:

La última decisión no la tiene la razón, sino la emoción. En este sentido, desarrollar un equilibrio emocional permitirá una toma de decisiones más acertadas.

  1. Mejora el rendimiento escolar:

Si un niño se muestra sano emocionalmente, será capaz de aumentar su nivel atencional en clase, desarrollar una motivación positiva hacia el aprendizaje y establecer estrategias para afrontar las dificultades que se vaya encontrando.

  1. Favorece la empatía:

La empatía es una habilidad que se va desarrollando desde que nacemos. Cuando a un niño se le ha enseñado a reconocer sus emociones en las distintas situaciones desde pequeño, tendrá más facilidad para comprender las emociones de los demás. Este aspecto es uno de los más importantes para educar en el respeto.

  1. Fomenta la resolución de conflictos respetuosa:

Las emociones influyen directamente en nuestro comportamiento, en nuestra comunicación y en nuestras respuestas. Con el desarrollo emocional, se fomenta el respeto hacia los demás, el reconocimiento de las emociones de los otros y la solución de problemas mediante la comunicación asertiva.

 

Como has podido observar, educando en emociones estamos influyendo automáticamente en muchos otros aspectos que forman parte tanto del propio autoconocimiento como de las habilidades sociales necesarias para relacionarnos con los demás.

Las emociones se encuentran en nosotros desde que nos levantamos hasta que nos vamos a dormir y es por ello por lo que, una educación basada en las emociones permitirá a nuestros niños relacionarse de forma respetuosa con sus compañeros y con los adultos, resolver los conflictos de forma pacífica y ser en el presente y en el futuro una persona FELIZ.

¡Ah! y para aquellos padres tan preocupados por los estudios y las calificaciones de sus hijos, me gustaría decirles que está muy bien preocuparse por el futuro académico y profesional de sus niños y los animo a seguir haciéndolo, siempre desde el respeto y la aceptación, pero por favor, no se olviden de la educación emocional.

 

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