La influencia del entorno y su intervención en la crianza de tu hijo

Cuando decidimos criar a nuestros hijos de forma consciente y respetuosa, casi de forma inmediata surgen críticas de nuestro entorno acerca de nuestra manera de educar.

Criar desde el respeto no siempre es fácil.
Pero lo que lo complica aún más es cuando quienes te critican son las personas que más quieres: tu madre, tu suegro, tu hermana, esa amiga que “solo quiere ayudarte”…

«Eres muy blanda con tu hijo»

«Aquí el que manda eres tú y debes demostrárselo»

«Si le dejas escoger siempre, olvídate de que te haga caso después»

«Lo estás convirtiendo en un niño muy mimado»

Estos comentarios pueden hacerte dudar, incomodarte, incluso hacerte sentir culpable por querer educar desde el amor, el vínculo y la conciencia.

Como psicóloga infantil especializada en crianza respetuosa y disciplina positiva, quiero que sepas algo:
 No estás sola. Y no lo estás haciendo mal.

Debes ser conscientes de que nuestro entorno no siempre va a entender y considerar nuestra forma de educar. Lo importante es que no dejes que sus comentarios afecten a tu forma de actuar.

La influencia del entorno en la crianza

Cuando decidimos alejarnos de los métodos tradicionales (gritos, castigos, autoritarismo), es muy común encontrarse con resistencia del entorno.
¿Por qué sucede esto?
Porque romper con lo aprendido remueve. Y muchas veces, los comentarios no son sobre ti… sino sobre ellos. Sobre sus propias inseguridades, miedos o creencias.

Entonces, ¿Cómo lidiar con los consejos no deseados y proteger tu manera de criar sin entrar en conflicto?

Aquí te doy algunas pautas para afrontar las críticas de forma respetuosa:

Respeta (pero no te justifiques):

Cuando nos encontramos ante formas diferentes de pensar, en vez de centrarnos en convencer, en justificar nuestra conducta o en enfrentarnos a ellos, simplemente RESPETA. Respeta su forma de pensar y pide respeto hacia tu forma de educar. No vale la pena discutir y aferrarnos a la idea de que debemos hacerles cambiar de opinión, simplemente porque ellos no desean esto.

No tienes que convencer a nadie. Tampoco discutir ni dar explicaciones eternas.
Respeta que ellos piensen diferente y pide respeto para ti también.

“Entiendo que no compartas mi forma de educar, pero necesito que la respetes. Estoy criando a mi hijo de forma consciente, y me siento bien con ello.”

Marca límites claros:

Igual que tú vas a respetar su visión de crianza, ellos deben respetar la tuya. Para ello, a veces es importante marcar límites, siempre desde la asertividad. Poner límites no es faltar al respeto. Es autocuidarte. Por ejemplo: «No me gusta que me hables así delante de mi hijo, cuando quieras comentarme algo acerca de mi manera de educar, prefiero que me lo digas directamente a mí sin que él esté presente». También podemos decir «He notado que no compartes mi forma de educar y eso me entristece. Necesito que me respetes y te pido que no me hagas ese tipo de comentarios.» Poner límites a las personas que queremos a veces es complicado, pero expresar nuestra necesidad ayudará a los demás a comprendernos y nos ayudará a nosotros mismos a sentirnos mejor. Ser clara, directa y serena ayuda a evitar futuros conflictos.

Enseña con tu ejemplo 

Aunque no estén de acuerdo en tu forma de educar, no cambies por ellos, deja que vean tu forma de educar en acción. En lugar de entrar en debates interminables, enséñales desde la práctica tu forma de educar y deja que ellos mismos observen los resultados. Si tu decides acompañar las rabietas desde el cariño y el respeto, deja que ellos mismos observen la reacción del niño. Que vean cómo tu hijo coopera sin gritos. La práctica silenciosa vale más que mil palabras y discusiones. También ten presente que eres el modelo de tu hijo. La forma en la que tú recibas las críticas y afrontes el problema será lo que aprenda en ese momento. Aprovecha los pequeños retos diarios como oportunidades para enseñar aquellas habilidades que deseas que desarrollen tus hijos.

Responde con sarcasmo:

A veces, un toque de humor ayuda a rebajar la tensión del momento. Como hemos visto en los puntos anteriores, existen muchas otras alternativas a discutir. Así que qué mejor herramientas que utilizar el humor. Deja volar tú creatividad con frases ingeniosas, como por ejemplo: «Le daré el pecho hasta la universidad, si ella lo necesita» o «Puede dormir conmigo siempre que quiera, mientras no me traiga a su pareja a la cama». El humor relaja, evita la confrontación y deja claro que estás segura de lo que haces.

Sonríe y sigue con lo tuyo:

Llegados al punto de que las estrategias anteriores no funcionan, puedes simplemente sonreír e ir a hacer otras cosas. Tan fácil como eso. Le escuchas, le sonríes y sigues con tu forma de educar. Sin conflictos. Sin juicios. Sin justificaciones. A veces, lo más saludable es no invertir energía donde no hay apertura.
Porque tú sabes por qué estás educando así. Y eso basta.

Reflexiona con tu hijo:

Si consideras que cierto comentario ha podido hacer daño a tu hijo, puedes hacer preguntas para que él mismo reflexione acerca de la situación que hayáis vivido. «¿Oye, cómo te has sentido cuando tu tía ha dicho…? ¿Crees que eso que ha dicho es verdad?»


Hazle preguntas que le ayuden a reflexionar. Así fortaleces su pensamiento crítico y validas su sentir.

Recuerda: tú decides cómo educar a tu hijo

Educar desde la disciplina positiva no significa imponer un método, sino conectar con lo que tú sientes que es coherente con tus valores y tu visión de crianza.
No necesitas el permiso de nadie para educar con respeto.
Solo necesitas sentirte segura en tu camino… y rodearte de recursos que te acompañen.

¿Te gustaría sentirte más segura frente a las críticas y tener herramientas claras para educar con respeto y límites?

Te invito a conocer mis cursos más recomendados para madres como tú:

 Disciplina Positiva: educa con firmeza y cariño
Aprende a marcar límites sin gritar ni castigar, comunicarte desde la conexión y sentirte segura en tu forma de criar.

Rabietas: acompaña desde la calma y la empatía
Ideal para esos momentos en los que todo explota… y no quieres reaccionar como lo hacían contigo.

Quienes educamos desde la crianza respetuosa y la disciplina positiva, no debemos imponer este estilo de vida a los demás. Simplemente debemos incidir en aquello que mas nos importa, que es educar a nuestro hijo para que sea feliz.

¡En la educación de tus hijos, decides tú!

PSYPUC
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.