Queremos que nuestros hijos nos obedezcan. Hagan caso a todo lo que les decimos.

Pero ¿Sabes qué?
¡Enhorabuena si tu hijo no siempre te hace caso!
Es un niño sano

Sí. Has leído bien. Tendemos a pensar que todo lo que decimos es beneficio para nuestro hijo, olvidándonos de lo más importante:

Tu hijo es una personita con pensamientos propios, sentimientos propios, gustos propios.

Por eso, antes de ponerte a dar órdenes, es importante plantearse lo siguiente

1 ESCÚCHALE:

Escucha sus opiniones. No pretendas que se ponga esa camiseta tan bonita que le regaló la abuela, si a él no le gusta. Puedes aconsejarle, pero nunca forzarle.

2 RECUÉRDALE LAS CONSECUENCIAS:

Siempre que sea posible, y no se encuentre en una situación de peligro, déjale experimentar las consecuencias naturales de su conducta. Es importante que el adulto se las recuerde antes. Por ejemplo, tu hijo no quiere hacer los deberes porque tiene muchas ganas de jugar. Acércate a él, ponte a su altura y explícale que su responsabilidad es hacer los deberes. En el caso de que no los haga, posiblemente la maestra se enfadará.

3 DÉJALO DECIDIR:

Si quieres que sea autónomo, con una autoestima sana, permítele tomar sus propias decisiones y que experimente las consecuencias naturales de su elección. Por ejemplo: Si no quiere comer más, no le obligues a acabarse el plato. Avísale que después tendrá hambre, pero sin forzarle a comer. Ya comerá por la noche.

4 SÉ FLEXIBLE:

Queremos que hagan lo que le pedimos justo en el momento en el que se lo pedimos. Seguro que te has encontrado en esta situación alguna vez “Ven a poner la mesa ahora mismo”. “recoge los juguetes AHORA”. Si nos ponemos a pensar, siempre damos órdenes cuando nos viene bien a nosotros, sin tener en cuenta si a nuestro niño también le viene bien. Quizás está muy entretenido jugando con sus muñecos. En este caso, avísale que en 10 minutos tiene que recoger, permitiéndole terminar de jugar y evitando así posibles discusiones.

5 ANTICIPA:

Siempre que sea posible, prepara el ambiente para evitar ciertas conductas. Si no quieres que tu hijo coma azúcar, no compres galletas de chocolate. O en el caso de que a tu hijo le guste mucho saltar en el sofá, cómprale una cama elástica pequeña y sitúala en su habitación, y si esto no es posible, una opción es ir al parque a correr, o apuntarle a alguna extra escolar de movimiento.

6 HABLA EN POSITIVO:

Tendemos a decirle a los niños lo que NO deben hacer, sin describirles qué es lo que SÍ tienen que hacer. En vez de decirle “no grites”, explícale que en la biblioteca tiene que hablar flojito.

7 DALE OPCIONES: Permítele escoger entre opciones limitadas. Si el objetivo es que coma verdura, pregúntale ¿Prefieres brócoli o judías verde?

8 NO UTILICES ETIQUETAS:

Es importante describir la situación y no describir al niño. En vez de decirle “Eres un desordenado” sería conveniente decir “Veo que los juguetes no están en su lugar”.

9 SÉ ESPECÍFICO:

Muchas veces decimos “pórtate bien”, creyendo que nuestros hijos comprenden qué significa eso. Pero portarse bien implica demasiadas cosas. Explícale qué esperas de él, siendo lo más concreto posible. Por ejemplo, dile que te gustaría que tratase con respeto los juguetes de su amigo.

 

Lo sé. Quizás no son las claves que esperabas. Pero si queremos que nuestros hijos sean responsables y conscientes, deberíamos ser flexibles, permitiéndoles experimentar con las consecuencias de sus actos.

Nosotros debemos guiarlos, no obligarlos

Enséñale a utilizar sus propias alas para volar, no les regales las tuyas.

 

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