Cuando empiezas a conocer un poco más sobre la inteligencia emocional, a veces surgen dudas acerca de cómo llevar a cabo una educación basada en las emociones y el respeto en el día a día.

Hoy te traigo una selección de preguntas que son IMPRESCINDIBLES para empezar a poner en práctica desde YA la educación emocional en casa.

  1. ¿Te apetece contarme qué te pasa?

No debemos forzar a los niños a que nos cuenten lo que les pasa o cómo se sienten en el momento en que nosotros queramos. Sin embargo, darles la oportunidad con esta pregunta, hace que los niños se sientan respetados, a la vez que ofrecemos autonomía para que puedan decidir por ellos mismos si es el momento adecuado o no.

  1. ¿Cómo te has sentido hoy en la escuela?

En el colegio pasan muchas horas y, por lo tanto, es un espacio donde los niños sienten variedad de emociones. Preguntarle por sus emociones es la puerta para que el niño aprenda a conocerse a él mismo. Además, con esta pregunta el niño siente que te preocupas y te interesas por él, y no sólo por los resultados académicos.

  1. Te has equivocado ¿Buscamos juntos una solución?

Los niños no nacen aprendidos e, igual que los adultos, se equivocan. Por ejemplo, cuando un niño aún no ha aprendido a gestionar su rabia, es frecuente que pegue, muerda o tire del pelo. En estos casos, debemos explicarles que lo que está haciendo no es lo correcto, pero no debemos quedarnos aquí, sino que debemos ir más allá y ofrecerle alternativas y buscar soluciones conjuntas para que aprendan a aprender de los errores.

  1. ¿Estás enfadado por lo que ha pasado hoy?

Observa y aprovecha las oportunidades para hablar de sus emociones. Ayúdale a ponerle nombre a la emoción que está sintiendo. No le niegues sus sentimientos, sino más bien acompáñale para que aprenda a entender qué le pasa.

  1. Estás triste ¿Cómo puedo ayudarte?

Muchas veces pensamos que hacemos lo correcto para nuestros hijos, pero actuamos desde nuestro punto de vista. Preguntarle qué necesita y cómo le puedes ayudar, te permite entenderle mejor y actuar según sus propias necesidades. Además, tu hijo sentirá que le respetas, que le quieres ayudar y que le entiendes.

  1. ¿Estás orgulloso de tu logro?

Cuando eres padre estás muy orgullo de cada paso nuevo que hace tu hijo. Sin embargo, no debemos abusar del “estoy orgulloso de ti” sino más bien hacer que él se sienta valioso por lo que hace y por lo que es.

 

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